jueves 2 de julio de 2009

Construyamos juntos (segunda parte)

¡Hola a todos!

Una vez quise hacer algo diferente con respecto a mi blog, aunque no se trató de una propuesta innovadora en cuanto a que en numerosos blogs se habían realizado actividades similares.

El resultado, más allá de las dificultades que presentó esta primera experiencia, fue muy rico. El 22 de marzo de este año publiqué la entrada "Construimos juntos", en donde quien esté interesado podrá leer un escrito creado por 13 autores-constructores diferentes.

Hoy quisiera repetir la experiencia con una consigna-disparador similar a de aquella entrada: voy a escribir dos líneas y la idea es que ustedes continúen con libertad y creatividad, ya sea en verso, en prosa o como se les ocurra.
Les sugiero que, antes de comenzar a escribir, lean los fragmentos anteriores a fin de evitar posibles "desconexiones".

¿Notaron que los chicos cuando algo les gusta piden que eso se repita una y otra vez? Acá me tienen a mí, insistiendo con el poder de la palabra y la premisa de que el cambio empieza por uno mismo.
En tiempos de tantos conflictos, de tanta angustia, unamos nuestras palabras y utilicemos al arte para alimentar nuestro espíritu, para trascender y distanciarnos al menos durante unos instantes del materialismo, el consumismo y todos los "ismos" negativos que nos acechan día y noche.

Acá va...

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Cierro una puerta y se abre otra (y otras están entornadas o entreabiertas).
Hacía varios días que no me detenía por unos segundos para observar el cielo.

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sábado 20 de junio de 2009

Tres fragmentos en busca de lectores activos

I (Ella, Saussure y el mito del eterno retorno)

Para ella la vida es un viaje.
Cuando le preguntan cómo se siente puede decir algo como que los días le suceden como árboles en la ruta, que esto le genera cierta angustia, que los árboles mueren de pie. Es que ella ni siquiera considera la arbitrariedad, lo convencional del signo. Le dicen de todo sobre la economía de la lengua y se ríe con ironía por lo contradictorio y por la vida cotidiana.
Se ríe sola hasta cuando está acompañada, y el niño de dos años de una vecina dice “fuego” y todos salen corriendo. Corren hacia la salida de emergencia y el niño de dos años se ríe solo, porque no está acompañado.
Entre el humo intenso un bombero logra ver el pequeño cuerpo que se sacude por el esfuerzo palpitante de los pulmones.
Ella pasa por la esquina cuando todos los que huyeron aplauden al bombero que nació accidentalmente en Argentina, porque tiene casi toda su familia en Suiza, porque es descendiente del lingüista que explicó el mecanismo de la palabra que pronunció el niño de dos años que quedó riéndose solo: todos salían corriendo por haber escuchado la palabra “fuego” mientras el humo le sacudía los pulmones y el bombero lo alzaba y rescataba.
Por supuesto, el bombero no lo sabe. Piensa que llegó a Argentina por un viaje fortuito. Y ella cree que la vida es un viaje.

II (La inquietante línea asintótica que dibujamos en la incesante búsqueda de la felicidad, de la trascendencia)

Finalmente, alguien habrá acertado con su hipótesis sobre lo que viene, lo que hay después de la muerte.
Nada, todo, otras vidas, otros cuerpos, una eternidad de silencio o de música, el reencuentro con los seres queridos perdidos, tierra, cielo, ¡qué se yo!
Mientras tanto, desde acá uno juega a trascender, a buscar respuestas.

III (Ante la duda, un intento de poesía)

Olas.
Ver contornos.
Una gaviota te busca,
te quieren comer.
Contornos,
y que nunca nadarías por acá,
¿y a quién querés engañar?
Se te cae la existencia,
destinada a la espuma,
a la orilla;
al norte,
al sur,
olas.

por Pablo Mariosa ‘09

jueves 4 de junio de 2009

. . . Pensamientos en forma de carta . . .

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El amor nos atraviesa como el lenguaje; nos marca, amor, construye alegrías, dolores. Por eso vuelvo a escribirte…
Te imaginarás que leí la obra de Cortázar de principio a fin (dicen que basta uno de sus cuentos perfectos para eso), y siempre giró alrededor de mis pensamientos eso de que uno debe señalar un norte, un sur. (¿Cómo hacerlo si te llevaste mi brújula?, aunque todavía puedo despertar un día y esperar la salida del sol.)
Podría buscarte: hoy en día hay miles de formas para hacerlo. Es que te convertiste en una figura mítica y quisiera acariciar tu rostro una vez más (si es que alguna vez lo acaricié). Porque nos pasan los días, las guerras, las enfermedades, las noches, las fobias y, sin embargo, terminamos por aceptar nuestra realidad interior como lo más consistente entre lo que nos rodea.
Somos tan mortales, amor… Físicamente dicen que morimos una vez, pero cómo se nota que nuestro corazón hace más que distribuir sangre por el cuerpo. La Maga te lo puede contar: aquello de hacer la experiencia de perecer en vida.
Un cantante de esos que nos transmiten tanto con sus voces y sus historias tuvo la genialidad de expresar con palabras simples un postulado trascendental: “porque el amor / cuando no muere mata”.
¡Cuidado! Casi se te cae la carta de las manos. Y eso que no te tiemblan como las mías cuando te pienso…
Hace años que te digo en sueños que dejes de sumergirte tanto en los escritos que llegan a tus manos. No sé hasta qué punto es recomendable que sigas cruzándote con la Maga en puentes parisinos. ¡No podría llevarte a Venecia! En el puente de los suspiros te desvanecerías y me encarcelarían con unas botas imposibles.
Quizás por todo esto y por nada de todo esto insisto en escribirte. Sé que podrías estar en cualquier parte del mundo, pero también sé que nadie podría vivir en un departamento tan pequeño.
Cuando vuelvas, vas a tener que esperar algunos segundos para entrar. Se te van a empapar los pies con tantas cartas…

***

¡Gracias por visitar mi blog y dejar sus comentarios!
Cuando termine de rendir (falta poco), voy a volver a visitarlos con frecuencia.

por Pablo Mariosa '09